De la muerte y otros dones ... (General)

Escrito por cubo, (hace 7901 días) @ Nadie

¿Recuerdas aquella tarde en que te ayudé con tu latín>. -reí ante la evocación-. Nunca te gustó, ¿verdad>: "dum loquimur, fugerit invida. Aetas: carpe diem, quam minimum credula postero" (1).

Sandra se apretó aún más contra mi cuerpo, con una sonrisa nostálgica, antes de recitar a su vez:
- "Rumoresque senum severiorum, omnes unius aestimemus assis. Soles occidere et redire possunt. Nobis, cum semel occidit brevis lux, nox est perpetua una dormienda" (2).

Ahora me tocó a mí sonreír. Aparentemente, mis esfuerzos por meter en su linda cabecita el odiado latín, finalmente habían servido de algo.
- Carpe diem, Alex, mi amor. Vive el momento, porque es nuestro, nos pertenece, y nunca regresará más. Mañana queda muy lejos.
- Solo importa una cosa -concluí-. Que, pase lo que pase en ese mañana tan lejano en el que ahora no quiero pensar, nunca, ¡óyeme!, nunca más consentiré estar separado de ti…


(1) "Mientras hablamos, huye el envidioso tiempo. Aprovecha el día, y no confíes lo más mínimo en el mañana". (Horacio, Odas I, 11, 7-8).
(2) "Vivamos, querida Lesbia, y amémonos, y las habladurías de los viejos puritanos nos importen todas un bledo. Los soles pueden salir y ponerse; nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera luz, tendremos que dormir una noche eterna". (Catulo 5, 1-6).

Saludos.


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