Una tarde de 10 con Mango (Recomendaciones)
Hace algunos años, tuve el placer de hacerle el amor a mi esposa por el * de manera muy frecuente. Ahora lo hacemos menos seguido por ahí porque a veces ha quedado adolorida. En aquellas ocasiones me dejaba atónito el que le guste tanto y lo disfrutara por ahí. Tanto me sorprendía que llegó a despertarme cierta curiosidad por conocer la sensación de la penetración. Lo comenté con ella y fantaseábamos muy rico. Con el paso del tiempo la curiosidad disminuyó y ahora ya me atrae que me lo hagan a mi, pero en aquel tiempo fue sal y pimienta en el sexo con mi esposa.
Es comprensible.
El psicólogo es el que parece más interesado, y lo digo también con respeto y sin crítica dolosa ni homofóbica.