Dicen que infancia es destino ó Soy un culoadicto (General)
TodavÃa recuerdo cuando muy pequeño,ni siquiera iba al kinder, de la mano de mi mamá caminando por las calles me llamaba la atención la parte trasera de algunas señoras, dicen que los niños no guardan muchos recuerdos pero yo les juro que me acuerdo como si fuera ayer.
Ya más grande supe que se le llamaban pompas,según el lenguaje de mi mamá, en la escuela me enseñaron los compañeros que también podìa decirles nalgas, nalgotas, culo, culazo, culote, etcétera, etcétera.
Crecà soñando con ellas, recuerdo que una vez en la secundaria hice mi novia a una chava que estaba bien federal (yo tampoco soy un galán pero la chava si estaba bien feÃta), pero tenÃa un culo de ensueño, todos lo veÃan pero se decepcionaban de su cara; a mi me valió, solo que no prestaba mucho. En una ocasión ya estando en el faje que bajo las manos y se lo agarro, ufff que ricura, ya lo habÃa intentado en otras veces y se molestaba, esa ocasión por fin lo pude hacer; solo que se indignó, me volteó una bofetada y adiós, no quiso volverme a dirigir la palabra.
Ya en otra ocasión les platiqué que me inicie en el sexo con una señora de mi trabajo, lo que no les dije es que tenÃa un buen pedorro, uff que recuerdos.
Crecà en las épocas de las ficheras, me tocó lo bueno de Olga Breeskin, Mora Escudero (las piernas del millón, y el culo de los dos millones), una que me parece se llamaba Telma Tixou o algo parecido, Arlette Pacheco, ya un poco después Susana Dosamantes, y varias más que se me van de la mente en éste momento, la mayorÃa de ellas con culos de campeonato, desde luego en ese tiempo era un imberbe y mi mayor satisfacción era masturbarme con el poster de alguna de ellas.
He tenido el gusto, sin presunción desde luego, de enfierrarme a algunos de los culos más impresionantes de éste paÃs en el mundo escort desde luego, en la casa de enfrente ya son varias, por ejemplo Laryssa, no se si se acuerden de esa impresionante brasileña que estuvo con nosotros hace un tiempo, que pedorro tan impresionante, sin llegar a ser grotesco, pero era espectacular; en fin son varias.
Desde luego, no puedo dejar de mencionar a Fuego, a quien ensarto a rabiar cada que se aparece por aquÃ; no es por nada camaradas pero le he llegado a aguantar hasta tres palos bien dados, palos de campeonato sin importar que al otro dÃa amanezca adolorido de todo, cogidas como deben dárselas a una hembra como fuego, con ese megaculo.
Hace tiempo hasta pensaba que estaba enfermo, pero yo solo he llagado a la conclusión de que no es asÃ, porque jamás harÃa cosas que dañen a otras personas ni que me dañen a mi; lo que es la vida, mi esposa no tiene el trasero tan espectacular que yo hubiera deseado, creo que es la ley de la compensación; no se que pasarÃa si tuviera en mi casa un culote como los que me saboreo cada que puedo.
Hace un tiempo, platicando con un amigo que es homosexual, gay, puto, puñalon, mariposon, o como ustedes le quieran llamar, en el debate de si los gays nacen o se hacen, me platicaba que a él eso lo tenÃa sin cuidado, porque estaba seguro que desde muy pequeño habÃa sentido cosas diferentes, que tardó mucho tiempo en darse cuenta pero indudablemente en su caso, según él, la naturaleza se habÃa equivocado de cuerpo.
Yo lo comprendà en parte, aunque en mi caso la naturaleza no se equivocó, pero si me hizo proclive a una de mis grandes adicciones (otra es ser fanático de los acereros de Pitsburgh y la otra los chiles rellenos, sin albúr), no lo puedo evitar, igual que mi amigo, desde muy pequeño sentà cosas diferentes pero en éste caso relacionado con eso que en algunas mujeres sobresalÃa en exceso y que cuando caminaban se movÃa de manera tal que me generaban sensaciones desconocidas, que con el tiempo se fueron volviendo placenteras, a tal grado que son parte de mi vida; con decirles que la verdad en ese tiempo me llamaba más la atención ver los culos de las señoras que jugar con niños de mi edad; recuerdo que la mamá de alguno de ellos le dijo a la mÃa "que lindo niño tienes, es muy tranquilo y hasta introvertido, vigÃlalo bien para que no crezca tan serio", si supiera que estaba callado y sentado nadamás mirandole el culazo que se cargaba y que de eso a jugar con su pinche escuincle (que por cierto era bien chillón el cabrón), para mi habÃa un mundo de diferencia, jajajajaja
De eso ya pasaron algunos ayeres, estoy seguro que nunca me curaré de mi adicción, porque no puedo y porque no quiero, amo y amaré los culos de las mujeres, una de las pocas cosas que pueden darme felicidad al extremo es merendarme un pedorro bien dotado; siempre y cuando sea de una fémina; éste gusto se me quitará una semana después de que me metan a la tumba.
En fin, señores tengo que aceptarlo:
Soy un culoadicto, gracias por leerme.





