GALAtea mi hermosa nereida de sicilia (General)
Cansado por tantos viajes cruzando animas mortales hacia el reino de Hades, hartos mis pensamientos por la búsqueda de un remanso de paz y tranquilidad que me permitiera distraer mis labores para encontrar la bella hetaira, que el sino del destino, habÃa designado en mi camino, para satisfacer la lujuria que encarna mi cuerpo, el recuerdo de viejas añoranzas incrementaron mi libido y con ansÃa casi inaudita, abandoné mis obligaciones contractuales para satisfacer como animal mis instintos carnales que afloraban sin control.
Mis aventejados huesos mermados por el tiempo, buscaron dentro de la barcaza de la muerte mi elixir preferido, satisfecha la sed del alcohol que me aquejaba, espere con impaciencia la llegada de la porné que los Dioses fijaron en mi ruta para desahogar la simiente de mi cuerpo, dos ingestas más de la bebida y por fin el silencio fue roto con los golpes firmes y suaves de una mano femenina.
Cruzó el umbral de mi barcaza y de inmediato su cuerpo frágil y estilizado se cimbró tal vez de miedo o repugnancia al ver al descarnado sujeto que la poseerÃa, mis manos descarnadas y llenas de larvas intentaron sujetarla, pero la bella hetaira, dilato aún más sus bellos ojos, tal vez pensó en salir corriendo de tan horrendo, asqueroso y fétido recinto, pero mostró un profesionalismo digno de la bella y recordada Aspasia, cerró con fuerza sus hermosos glóbulos oculares y ofrecÃo sus labios entreabiertos a la descarnada boca del engendro fantasmal, que sin miramiento alguno la beso y mordÃo ligeramente, su lengua denotó una gran entrega y con ósculos profundos y prolongados se entregó por completo al barquero.
Me recordó su entrega a las bellas doncellas, que fueron sacrificadas por tantos desdichados ignorantes en los viejos ritos de antaño, se entregó la bella hetaira al asqueroso sujeto con una gracia y experiencia, no acorde a su incipiente juventud, logré disfrutar de las delicias de una piel firme, de unos hermosos e hirsutos senos, que me brindaron los placeres de la carne, disfrute de sus imponentes y bien proporcionadas nalgas, y que decir de esas bien torneadas y firmes piernas, sus carnosos labios rojos, se encendieron de placer cuando palpó el deseo despertado en mi priapo y quedaron dispuestos a besar hasta el cansancio los descarnados rebordes de mi boca.
Sus ojos coquetos, inquietos, cándidos, apasionados y lujuriosos, por fin dejaron ver su belleza sin más temor, ni miedo al funesto sujeto que la poseerÃa y la harÃa suya para siempre, nunca imagino antes que al llegar a la barca fúnebre, que se encontrarÃa con un impaciente y asqueroso ser del inframundo, pero a Caronte no le importaban los sentimientos de la joven, desde que la vio por vez primera, su lascivo deseo era solamente sentir esas nalgas en su priapo y satisfacer su deseo carnal como el animal que es.
Esta bella súbdita de la Diosa Afrodita, se despojó de sus ropajes, que amoldaban justamente su anatomÃa, casi sin poder contenerme al espectáculo de ver como poco a poco se descubre el encanto de su piel y sus recónditas y erógenas partes van quedando desnudas, la atraje hacia mi y besé mordiendo ligeramente sus labios, disfrute el néctar de su boca y la delicia de su aliento fresco y lleno de su juventud.
Deslice mi descarnada mano por el contorno de su vientre y sentà esa humedad en su entrepierna, esa humedad que me avisaba que estaba lista a ser penetrada si asà ya lo deseaba, el viejo Caronte con la libido encendida, como los machos buscan penetrar a su hembra hurgaba ya su hendidura para penetrar esa barrera, sin dejar de besar sus labios, la arrastre hasta mi tálamo de muerte, apenas la deposite, abrà sus piernas para poseerla con fuerza, la bella hetarira de nombre Gala, me contuvo suavemente, y me solicito le permitiera besar mi priapo, el cual cubrÃo de besos apasionados, sus labios lo modisqueaban casi con ternura.
La tomé de su cintura y la puse al borde del tálamo en postura de cuadrúpedo y mi falo la penetró con furia e Ãmpetu por su húmeda hendidura que despedÃa por toda la barcaza el aroma de sus feromonas, en esta postura disfrutando ese trasero de Diosa logró que este espectro fantasmal de Caronte explotará por largo tiempo la simiente contenida.
El reino de Hades ya no será tan solitario en mis recuerdos, por algún tiempo el aroma y sabor de esta bella hetaira Gala, llenará mis vacÃos dÃas, debo aclarar que esta bella joven, por alguien alguna vez fue confundida con una vieja amiga de muy gratos recuerdos, mi incomparable y añorada Me che Carreño, ahora es momento de aclarar los hechos, realmente son ambas bellas mujeres, mujeres sensuales y atractivas, mujeres que afloran su sexualidad en cada poro, cada una en su tiempo y espacio pero no son realmente parecidas, una alma más para el viejo Caronte.
Caronte de Aquerón
[img]http://farm3.static.flickr.com/2210/2308930572_dec16ded1f.jpg>v=0[/img]





