Viktoria o las delicias de la madurez (General)
Hace falta, sobre todo para quienes nos movemos en este mundo, recordar y tener bien presentes las diferencias entre una cortesana y una puta. La segunda, puede decirse, es alguien que sólo vende su cuerpo (por dinero o por algún otro beneficio) y puede trabajar en cualquier espacio; mientras que la primera crea una atmósfera y brinda una experiencia; de seguir en pie las cortes, deberÃa habitar en ellas. Tal es su lugar: la corte, ya que es capaz de tratar con la nobleza.
A Viktoria le conviene, en suma, el término “cortesana”. Desde luego, no soy un noble, pero me trató como tal. HacÃa un par de semanas que la venÃa siguiendo en el foro. Mis fantasÃas eróticas con, sobre y alrededor de ella se volvieron realidad el pasado jueves 29 de noviembre.
Desde que abrà la puerta marcada con el número 108 para recibirla, el tiempo “normal” se interrumpió; dio comienzo otro tiempo, el de Viktoria, el del deseo, la sensualidad y los placeres carnales. Se trata de una mujer hecha para el amor sexual (y seguramente para el otro, también, dicho con todo respeto). Durante hora y media, el mundo, para mÃ, fue su cuerpo: su sonrisa, su voz, su mirada, sus labios, sus ansias, su fervor, su calidez, su humedadÂ…
Fuimos de la colisión de dos cuerpos urgidos por el goce fÃsico hasta el reconocimiento de dos seres humanos, con problemas, alegrÃas, desdichas y todo lo que le puede ocurrir a cualquier persona. Viktoria tiene la habilidad para conducirse, sin engaños y sin poner en riesgo la magia del momento,por ese camino que toda cortesana debe hacer de ida y vuelta al tratar con sus amantes. Ello consiste en crear una suerte de verdad dentro de la gran y extraordinaria ilusión que tiende a ser esta clase de encuentros.
Por ciertas razones, llevaba un par de años retirado de estos deliciosos placeres. De alguna manera, siempre supe que podrÃa reincidir. Una vez tomada la decisión, temà acabar frustrado, insatisfecho, culpable o atormentado. Cuando iba camino hacia aquel hotel de nombre Circuito, sentÃa el vértigo que ustedes bien conocen, asà como el tipo de dudas y preguntas que persiguen a quien ha llevado una vida “recta” durante largo tiempo. Ahora que escribo esta reseña, me siento excelente, pleno, sin culpas y con un magnÃfico recuerdo de nuestra ardiente experiencia.
Para terminar, pregunto: ¿es necesario decir que, si pudiera, repetirÃa, que la recomiendo, que obtuvo mi absoluta aprobación como compañera de los placeres que tantos llamarán prohibidos> A las disyuntivas por las que se suele pasar al elegir entre ésta o aquélla (¿joven o madura> ¿Voluptuosa o petite> ¿Cara o económica> ¿Tranquila o extrema>, por mencionar algunas), yo propongo agregar otra que me parece no menos importante: ¿cortesana o puta>
Viktoria, muchas gracias. Incluso, salà de aquel lugar con la idea de ser un gran amante. Hicieron un invaluable efecto el par de elogios que me dirigiste. En verdad, me sentà especial, distinguido. Te dejo un deseoso abrazo.
Monsieur Le Décadent
Distrito Federal, diciembre, 2013




