Suicide Girl (General)
Traducido del NADSAT
Hey, ¿qué pasa>
Aquà estoy yo, Alex, su humilde narrador y amigo, regresando después de un exilio forzado, con algunas monedas extra para cubrir mis necesidades más primitivas. Me disculpo de manera anticipada si me extiendo demasiado, pero creo que la experiencia lo amerita.
HacÃa ya bastante tiempo que no me daba a la tarea de revisar este honorable foro, y, de igual manera, mi página proveedora de damas favorita.
Miré nuevos cuerpos, atractivos a estos ojos, algunos que ya conocÃa con nuevo material, muchas promos, pero, solo tres generaron en mi codicia, ganas de practicar el viejo mete zaca.
Llamé en estricto orden de aparición, Miriam, sonó el teléfono y no recibà respuesta, la siguiente, S_e_x_y K_a_t, habÃa, previamente, visto fotografÃas que no llenaban mis ojos por lo que la habÃa pasado por alto, sin embargo, en estas, sus largas piernas y bella sonrisa me cautivaron, además de la recomendación de un buen amigo.
Sin tener un plan, me habÃa ya instalado en el PopLife, hotel divertido por el color, pero más por los accesorios propios para coger en cuanta posición se nos venga a la mente, me habÃa bañado y habÃa puesto una selección exclusiva de Pink Floyd, solo faltaba la chica que completara el cuadro.
Llegó en un mini vestido con escote tipo strapless mostrando sus piernas y asomando lo justo para imaginar unos senos generosos, cabello negro y lacio, una amplia sonrisa, medias negras y ligueros, espalda y hombros descubiertos.
Hablamos un poco acerca de temas sin importancia antes de empezar a intercambiar besos y caricias, su boca es muy suave, labios que llaman a dar pequeñas mordidas, tatuajes en hombro izquierdo, espalda y debajo del ombligo, como las Suicide Girls, en lo personal me encantaron, lentamente ella empezó a darme un oral de alta calidad, mientras mis dedos jugaban con su vagina, recorriendo sus labios, entrando y saliendo, estimulando su clÃtoris, sintiendo cómo se hinchaba, su humedad salÃa de su cavidad invitándome a saborearla, sin poder oponerme a esa invitación levanté sus piernas abiertas y me hundà entre ellas, succionando y lamiendo ese manjar rosa y suave, perfectamente depilado, ella apretaba sus senos mientras se contraÃa en un orgasmo, sus gemidos discretos hacÃan que yo aplicara más fuerza, después de un rato, me levanté para quedar sobre ella para que me aplicara una rusa, el tronco entre sus senos y su boca lamiendo la cabeza, estando a punto de estallar, me retiré para ponerme un condón, y entré asÃ, de frente, muy flexible, tiene esa cualidad de los sólidos, la maleabilidad, sus piernas abrÃan al compás que yo requerÃa para sentir el mayor placer, ella lo disfrutaba y dejaba que este malchico maniobrara a su gusto, al fin la puse de lado para cucharearla y ver ese hermoso par de nalgas chocar contra mis testÃculos cada vez a mayor velocidad hasta terminar, varios meses de semen guardado fluyeron, me sentà relajado y feliz, asà que ningún troll podrá hacerme volver loco.
Nos limpiamos y hablamos un rato más, poco a poco iniciamos una segunda tanda, besos y oral, hasta llegar a la posición más justa que existe, en donde das y recibes, el clásico y viejo 69, sonó su alarma indicando que el tiempo terminaba pero fue ignorada por ella quien siguió atendiéndome y apretando sus caderas contra mi cara, me volvió a forrar y se montó, cual amazona dándome la espalda, se dio placer para tener otro orgasmo y pasamos al silloncito, esta vez ella de frente, aun sobre de mÃ, se cansó de subir y bajar y sin salir de su bello cuerpo la cargué para darnos vuelta y acostarla ahora a ella, su cabeza colgaba, sus piernas levantadas y yo entrando ligeramente hacia arriba, esta posición hacÃa que su peso ejerciera más presión sobre mà y me apretara como pocas veces he sentido, ella cambió los gemidos, ahora eran pequeños gritos, sus manos me apretaban, sus senos rebotaban y sus ojos se ponÃan en blanco, sudábamos, yo no pude resistir más y terminé nuevamente, la besé y me dejé caer sobre el sillón, ella se sentó sobre mà y nos mecimos despacio, mientras nos besábamos y acariciaba sus piernas, nalgas y espalda, nos recuperamos y nos aseamos nuevamente, la contemplé vestirse y retirarse estuvo mucho más de la hora, me encantó su servicio y su cuerpo, una nueva integrante a mis consentidas, tomando el lugar de quienes ya se han retirado.
Original en NADSAT
Hey, ¿qué pasa>
Aquà estoy yo, Alex, su humilde narrador y drugo, regresando después de un exilio forzado, con algun dengo extra para cubrir mis necesidades más primitivas. Appy polly pologgies de manera anticipada si me extiendo bolche, pero creo que la experiencia lo amerita.
HacÃa ya bolche tiempo que no me daba al ravoto de videar esta honorable gastea, y, de igual manera, mi página proveedora de ptsisas favorita.
Videe nuevos plotos, bugatos a estos glasos, algunos que ya conocÃa con nuevo material, bolches promos, pero, solo tres generaron en mi codicia, ganas de practicar el viejo unodos.
Clope en estricto orden de aparición, Miriam, sluse el teléfono y no recibà gobora, la siguiente, S_e_x_y K_a_t, habÃa, previamente, videado fotografÃas que no llenaban mis glasos por lo que la habÃa pasado por alto, sin embargo, en estas, sus largas nogas y bella smeca me cautivaron, además de la recomendación de un buen drugo.
Sin tener un plan, me habÃa ya instalado en el PopLife, hotel divertido por el color, pero más por los accesorios propios para polear en cuanta posición se nos venga a la mente, me habÃa chistado y habÃa puesto una selección exclusiva de Pink Floyd, solo faltaba la forella que completara el cuadro.
Iteo en un mini vestido con escote tipo strapless mostrando sus nogas y asomando lo justo para imaginar unos grudos generosos, boloso negro y lacio, una amplia smeca, medias negras y ligueros, espalda y hombros descubiertos.
Goboramos un poco acerca de temas sin importancia antes de empezar a intercambiar potselos y caricias, su rota es muy suave, grubos que llaman a dar pequeñas munchidos, tatuajes en hombro izquierdo, espalda y debajo del ombligo, como las Suicide Girls, en lo personal me encantaron, lentamente ella empezó a darme un oral de alta calidad, mientras mis rucas jugaban con su vlagalishche, recorriendo sus grubos, entrando y saliendo, estimulando su clÃtoris, sintiendo cómo se hinchaba, su humedad salÃa de su cavidad invitándome a crunchar, sin poder oponerme a esa invitación levanté sus nogas abiertas y me hundà entre ellas, succionando y lamiendo ese manjar rosa y suave, perfectamente depilado, ella apretaba sus grudos mientras se contraÃa en un orgasmo, sus gemidos discretos hacÃan que yo aplicara más fuerza, después de un rato, me levanté para quedar sobre ella para que me aplicara una rusa, el tronco entre sus grudos y su rota lamiendo la gullivera, estando a punto de estallar, me retiré para ponerme un condón, y entré asÃ, de frente, muy flexible, tiene esa cualidad de los sólidos, la maleabilidad, sus nogas abrÃan al compás que yo requerÃa para sentir el mayor placer, ella lo disfrutaba y dejaba que este malchico maniobrara a su gusto, al fin la puse de lado para cucharearla y ver ese hermoso par de scharros tolchocar contra mis yarbokos cada vez a mayor velocidad hasta terminar, varios meses de semen guardado fluyeron, me sentà relajado y feliz, asà que ningún troll podrá hacerme volver loco.
Nos chistamos y goboramos un rato más, poco a poco iniciamos una segunda tanda, potselos y oral, hasta llegar a la posición más justa que existe, en donde das y recibes, el clásico y viejo sixty nine, svuco su alarma indicando que el tiempo terminaba pero fue ignorada por ella quien siguió atendiéndome y apretando sus caderas contra mi golova, me volvió a forrar y se montó, cual amazona dándome la espalda, se dio placer para tener otro orgasmo y pasamos al silloncito, esta vez ella de frente, aun sobre de mÃ, se cansó de subir y bajar y sin salir de su bello ploto la cargué para darnos vuelta y acostarla ahora a ella, su gullivera colgaba, sus nogas levantadas y yo entrando ligeramente hacia arriba, esta posición hacÃa que su peso ejerciera más presión sobre mà y me apretara como pocas veces he sentido, ella cambió los gemidos, ahora eran malencos gritos, sus rucas me apretaban, sus grudos rebotaban y sus glasos se ponÃan en blanco, sudábamos, yo no pude resistir más y terminé nuevamente, la potsele y me dejé caer sobre el sillón, ella se sentó sobre mà y nos mecimos despacio, mientras nos potselabamos y acariciaba sus nogas, scharros y espalda, nos recuperamos y nos chistamos nuevamente, la contemplé vestirse y retirarse estuvo mucho más de la hora, me encantó su servicio y su ploto, una nueva integrante a mis consentidas, tomando el lugar de quienes ya se han retirado.
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There was me, that is Alex, and my three droogs, that is Pete,
Georgie, and Dim, and we sat in the Korova Milkbar trying to make up for
our rassoodocks what to do with the evening.
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